El spaghetti volador: Dios.
Pero, volviendo al falso Dios que es el tema de este post, vengo hoy a decir que no comprendo a esa gente que, llegados a cierto momento de su evolución en cuanto a pensamiento religioso se refiere, sueltan:
“Yo no necesito creer en la Iglesia para creer en Dios.”
Sin embargo, si te paras a pensar esto un segundo, pese a la aceptación inicial y orgullo que producen estas palabras, dudas. Es seguro que, si has dicho esta frase, es porque alguien en un momento u otro se ha metido con tu fe querido lector, ha puesto en duda lo más sagrado. Entonces reaccionas, demasiado rápido, pues se te ha escapado el pequeño detalle de que toda tu religión, sin prueba real alguna, está basada/transmitida en esa Iglesia en la que NO crees.
Sin tener constancia de quién dijo qué revelación entonces solo puedes:
-No reces.
-No te cases.
-No comulgues.
-No realices entierros en la iglesia (física).
-No acudas a sus ceremonias, sean donde sean..
-No creas en nada de lo que sueles creer, pues no tienes la certeza real de que ese Dios en el que crees y no la Iglesia sea el que lo ha comunicado.
Sin embargo, aun tienes dos opciones:
1) Buscar una nueva religión
O
Por último, la única verdad de la religión católica:
«El Séptimo día Dios tuvo terminado su trabajo, y descansó en ese día de todo lo que había hecho. Bendijo Dios el Séptimo día y lo hizo santo, porque ese día descansó de sus trabajos después de toda esta creación que había hecho» (Gn 2, 2-3).
(También lo hizo tras ayudar a crear este blog)
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